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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Social representations and science fiction</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Social-representations-and-science-fiction</link>
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		<dc:date>2018-05-12T22:04:14Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Claudio Pidoto, Gabriel Guralnik</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This paper is a summary of the research developed from the consideration of technology, subjectivity and its approach to science fiction movies. Thus, we introduce nodal aspects arising from the analysis of films, that shows who technological change influence on subjectivity, along the historical development. Also from an intertextual approach incorporated as part of the theoretical framework, together with the theory of social representations, we consider fundamental contributions of psychoanalysis, genealogy and other contributions from the dispositifs of power and some interdisciplinary references. In our research, the main hypothesis suggests that the question about the future, inherent in a large fraction of science fiction films, results in a projection of present representations in every age. Even when the plot of the film intends to tell about the distant future, alludes to the closer conceivable future, if not directly to the present.&lt;br class='autobr' /&gt;
The observation and analysis of social representations in different films, intended to describe a possible future that leads us to the encounter between society and the reflection of their experiences. Finally, we propound through this methodological itinerary, a way to trace how the culture's discomfort finds a way through science fiction, as expression of how it defines itself and what it expects of itself.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; social representations | science fiction | subjectivity | technologies&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-5-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 05 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Representaciones-sociales-y-ciencia-ficcion' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Representaciones sociales y ciencia ficci&#243;n&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Representaciones sociales y ciencia ficci&#243;n</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Representaciones-sociales-y-ciencia-ficcion</link>
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		<dc:date>2018-04-21T22:08:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Claudio Pidoto, Gabriel Guralnik</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente escrito constituye una s&#237;ntesis de nuestra investigaci&#243;n desarrollada entre la tecnolog&#237;a, la subjetividad y su abordaje desde el cine de ciencia-ficci&#243;n. Acercamos de este modo aspectos nodales surgidos del an&#225;lisis de algunas de las pel&#237;culas trabajadas, que muestran la forma en que, en el devenir hist&#243;rico y a lo largo de distintas &#233;pocas, la subjetividad es atravesada por los cambios tecnol&#243;gicos. Asimismo, desde un abordaje intertextual se incorporan como parte del marco te&#243;rico, junto a la teor&#237;a de las representaciones sociales, aportes clave del psicoan&#225;lisis, de la genealog&#237;a y de una lectura de los dispositivos del poder y algunas derivaciones interdisciplinarias. En nuestra investigaci&#243;n, la hip&#243;tesis principal suger&#237;a que la pregunta por el futuro, inherente a una gran fracci&#243;n de la ciencia ficci&#243;n, termina siendo, a trav&#233;s del cine, una proyecci&#243;n de representaciones presentes de cada &#233;poca. Incluso en los casos en donde el relato pretende narrar un futuro lejano, alude, de hecho, al futuro m&#225;s pr&#243;ximo concebible, cuando no directamente al presente del sujeto de cada momento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La observaci&#243;n y an&#225;lisis de las representaciones sociales en los distintos films, intenta describir entonces un futuro posible que nos aproxima al encuentro entre una sociedad y lo que el reflejo de sus experiencias manifiestan. Asimismo, se trata de reconocer a partir de este recorrido metodol&#243;gico, el modo en que el malestar de una cultura se abre camino a trav&#233;s del cine de ciencia ficci&#243;n, como expresi&#243;n de una construcci&#243;n de sentido, de lo que es y espera de s&#237; misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; representaciones sociales | ciencia ficci&#243;n | subjetividad | tecnolog&#237;as&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Social-representations-and-science-fiction' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-5-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 05 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Escuela Nacional de Experimentaci&#243;n y Realizaci&#243;n Cinematogr&#225;fica (ENERC)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;I.	Sobre el m&#233;todo: representaciones sociales y cine de ciencia ficci&#243;n &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La preocupaci&#243;n por el futuro, que en el siglo XX se acent&#250;a por los constantes cambios pol&#237;ticos, sociales, culturales y tecnol&#243;gicos, se vuelve parte de aquello que el p&#250;blico intenta dominar. Se trata de un futuro inminente: un futuro que el devenir volver&#225; presente en el corto plazo. Las bisagras de la historia que podamos citar no son sino parte de este proceso, en que el sujeto debe integrar &#8220;lo nuevo&#8221; con lo que ya conoce, a fin de interpretar la realidad cambiante, lo que, eventualmente, puede orientarlo en sus relaciones sociales: un modo de incorporaci&#243;n social de la &#8220;novedad&#8221;, de familizarizaci&#243;n con lo extra&#241;o, propio del proceso de anclaje: &#8220;la incorporaci&#243;n social de la novedad puede ser estimulada por el car&#225;cter creador y aut&#243;nomo de la representaci&#243;n social&#8230;&#8221;, y, a la vez, &#8220;la &#8216;familiarizaci&#243;n de lo extra&#241;o' har&#225; prevalecer los antiguos marcos de pensamiento, aline&#225;ndolo en lo ya conocido... Comprender algo nuevo es hacerlo propio y tambi&#233;n explicarlo&#8221; (Jodelet,1986:491-492).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No obstante, a&#250;n con su car&#225;cter din&#225;mico y variable, las representaciones sociales (RS) mantienen, en distintos momentos, la estabilidad suficiente como para ser objeto de su reflejo en el cine como medio masivo y, en particular, en el cine de ciencia-ficci&#243;n, como g&#233;nero pasible de recrear escenarios no admisibles por las formas de expresi&#243;n realista. En este aspecto -y eventualmente, con el aporte de otras teor&#237;as, cuando resulte pertinente- nuestro trabajo consiste en mostrar que la pregunta por la tecnolog&#237;a y por el futuro -inherente a gran parte de la ciencia ficci&#243;n- termina siendo, a trav&#233;s del cine, un reflejo de las representaciones sociales presentes de cada &#233;poca. Y que, a&#250;n en los casos en los que el discurso del cine pretende narrar un futuro lejano, alude, de hecho, al futuro m&#225;s pr&#243;ximo concebible, cuando no directamente al presente del sujeto en cada momento. Es por ello que entendemos que la subjetividad es atravesada, constantemente, por los cambios tecnol&#243;gicos y los nuevos dispositivos socioculturales que generan -y que los generan- siendo esto algo inferible te&#243;ricamente desde el discurso hist&#243;rico (y, en general, de los discursos de cada &#233;poca), pero tambi&#233;n es algo verificable, cuando se trata de un pasado reciente. &lt;br class='autobr' /&gt;
Lo que se presenta a continuaci&#243;n es un recorrido por algunos de los an&#225;lisis que se han realizado oportunamente en el marco de esta investigaci&#243;n. A modo de ilustraci&#243;n metodol&#243;gica, cada uno ellos encuentra en la aproximaci&#243;n a un film una vinculaci&#243;n posible entre la tecnolog&#237;a, las representaciones sociales y las subjetividades de &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;II.	La representaci&#243;n social m&#237;tica del h&#233;roe en el cine de ciencia ficci&#243;n &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Foucault se&#241;ala que, desde el siglo XIII, un cambio se produce en el discurso de la historia. M&#225;s cerca de la Biblia que de Tito Livio, los historiadores desarrollar&#225;n, en el marco de la incipiente &lt;i&gt;guerra de razas&lt;/i&gt;, una concepci&#243;n binaria de la sociedad. El efecto es duradero. A&#250;n cuando deriva en &lt;i&gt;racismo biol&#243;gico&lt;/i&gt; y, finalmente, en &lt;i&gt;racismo de Estado&lt;/i&gt;, en la concepci&#243;n binaria la doctrina del Salvador, del Mes&#237;as, seguir&#225; presente. Existir&#225; en la forma del &lt;i&gt;h&#233;roe&lt;/i&gt;, el predestinado a salvar la propia raza, a restaurar su propia y antigua ley, arrebatada por los vencedores. El &lt;i&gt;h&#233;roe&lt;/i&gt; tendr&#225;, desde el siglo XIX, fuertes atributos del idealismo rom&#225;ntico alem&#225;n. Su destino ser&#225; desatar el &lt;i&gt;Sturm und Drang&lt;/i&gt;, restaurar el lazo entre la sangre y la tierra. A&#250;n en pleno auge del culto a la ciencia y a la m&#225;quina, el h&#233;roe rom&#225;ntico ser&#225; quien devuelva a su pueblo la m&#237;tica relaci&#243;n con la naturaleza. Lo que remite, a fin de cuentas, a la dicotom&#237;a &lt;i&gt;natural-bueno&lt;/i&gt; contra &lt;i&gt;artificial-malo&lt;/i&gt;, que a&#250;n perdura en el discurso ecologista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diversos autores proponen un paralelismo entre el sue&#241;o y el mito, Karl Abraham (1909), Otto Rank (1908), Campbell (1949), Asimismo, Freud (1907) en el Creador Literario y el fantaseo expresa: &#8220;&lt;i&gt;&#8230;a Su Majestad el Yo, el h&#233;roe de todos los sue&#241;os diurnos as&#237; como de todas las novelas&lt;/i&gt;&#8221; (Freud,1907:132). Esta relaci&#243;n entre el Yo de los sue&#241;os diurnos, y el h&#233;roe de la literatura se&#241;ala la participaci&#243;n simb&#243;lica del h&#233;roe, como construcci&#243;n m&#237;tica, en la activaci&#243;n ps&#237;quica de los arquetipos que representa: &#8220;&lt;i&gt;la figura del h&#233;roe es un arquetipo que ha existido desde tiempos inmemorables&lt;/i&gt;&#8221; (Jung,1995:73). Entendemos, entonces que, &#8220;&lt;i&gt;El mito del h&#233;roe, es el mito m&#225;s com&#250;n y conocido del mundo, lo encontramos en la mitolog&#237;a cl&#225;sica de Grecia y Roma, en la edad media, en el lejano oriente y en las contempor&#225;neas tribus primitivas. Tiene un evidente atractivo dram&#225;tico, y una importancia psicol&#243;gica menos obvia pero profunda&lt;/i&gt;&#8221; (Jung,1995:110).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestro trabajo consisti&#243; en explorar c&#243;mo esta figura se encuentra representada en el cine de ciencia ficci&#243;n (CF), tratando de establecer paralelismos, intentando descifrar el entramado social en el cual los h&#233;roes contempor&#225;neos se constituyen, que valores son rescatados, que esquemas preexistentes mantienen y cu&#225;l es el sentido de su transformaci&#243;n. A modo de hip&#243;tesis, pensamos el g&#233;nero de CF, como un medio moderno de expresi&#243;n m&#237;tica, donde los esquemas, creencias, arquetipos, caracterolog&#237;as que constituyen las representaciones sociales que de all&#237; se derivan, remiten a un se&#241;alamiento de las controversias hist&#243;ricas de la cultura en la que emergen, figura de la tramitaci&#243;n, de nuevos y viejos: temores, conflictos, ideales, valores, etc., donde los personajes ponderados como h&#233;roes sirven como un mecanismo de expresi&#243;n actual de esos signos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El h&#233;roe como representaci&#243;n social en las pel&#237;culas analizadas, se aleja de alg&#250;n modo de las alusiones m&#225;s notables que podemos encontrar desde los or&#237;genes de la tragedia -donde pueden visualizarse una composici&#243;n del hero&#237;smo a partir de personajes que han logrado transformarse en s&#237;mbolos notorios de nuestra cultura-: &#8220;&lt;i&gt;&#8230; de los temas m&#237;ticos que los tr&#225;gicos escogieron para sus obras, la gran mayor&#237;a, a su vez, se refieren a los principales ciclos de la mitolog&#237;a heroica, a saber, y por orden aproximadamente cronol&#243;gico, los de los E&#243;lidas, Baco, Perseo, los Deucali&#243;nidas de Etolia, H&#233;rcules, los Argonautas, los Labd&#225;cidas de Tebas, Troya y los Tant&#225;lidas&lt;/i&gt;&#8221; (Ruiz de Elvira Prieto,2001:56). Obras que aun hoy son reeditadas, re-representadas desde una visi&#243;n contempor&#225;nea, pero que mezclan cualidades arquet&#237;picas con nuevas visiones del hombre y del mundo en su caracterizaci&#243;n. Existe una variaci&#243;n en los efectos de su representaci&#243;n, imbric&#225;ndose en la sociedad posmoderna con un nuevo sentido, como se&#241;ala Joshep Campbell &#8220;&lt;i&gt;Todo esto se halla lejos del punto de vista contempor&#225;neo. El problema actual de la especie humana es, por lo tanto, precisamente opuesto al de los hombres de los periodos comparativamente estables de aquellas mitolog&#237;as poderosamente coordinadoras que ahora se conocen como mentiras.&lt;/i&gt;&#8221; (Campbell, 1972:224). Esto plantea un nuevo estado del arte, una nueva mirada del valor simb&#243;lico que el hero&#237;smo acu&#241;e en la actualidad, nos preguntamos si pueden apreciarse vestigios de la reivindicaci&#243;n de las representaciones heroicas cl&#225;sicas, m&#225;s all&#225; del quiebre hist&#243;rico que nuestra sociedad haya vivido, -alej&#225;ndose paulatinamente del valor de los s&#237;mbolos- como denuncia Campbell, donde -el mito cae como signo de una mentira-, de alguna manera, posiblemente se presentifica, diluido en -la liquidez que representa la nueva modernidad: &#8220;&lt;i&gt;Estas razones justifican que consideremos que la &#171;fluidez&#187; o la &#171;liquidez&#187; son met&#225;foras adecuadas para aprehender la naturaleza de la fase actual -en muchos sentidos nueva- de la historia de la modernidad&lt;/i&gt;. (Bauman,2004:8).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo a Eliade, &#8220;&lt;i&gt;ciertos &#171;comportamientos m&#237;ticos&#187; perduran a&#250;n ante nuestros ojos. No se trata de &#171;supervivencias&#187; de una mentalidad arcaica, sino que ciertos aspectos y funciones del pensamiento m&#237;tico son constitutivos del ser humano.&lt;/i&gt;&#8221; (Eliade, 1992:189).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tales comportamiento m&#237;ticos, se encuentran atravesados por los sucesos hist&#243;ricos, pol&#237;ticos y sociales que han devenido en los &#250;ltimos siglos, diferenci&#225;ndose, el lugar a ocupar por la figura del h&#233;roe actual y el de la tragedia, el h&#233;roe contempor&#225;neo, tiene un ingrediente que se expresa en los rincones de las actividades sociales rutinarias, alejado de las grandes proezas sobrenaturales: (&#8230;) &lt;i&gt;si antes exist&#237;an peligros generados externamente (dioses, naturaleza), el nuevo car&#225;cter&#8212;desde el punto de vista hist&#243;rico&#8212; de los actuales riesgos radica en su simult&#225;nea construcci&#243;n cient&#237;fica y social&#8230; El desarrollo cient&#237;fico-t&#233;cnico se hace contradictorio por el intercambio de riesgos, por &#233;l mismo coproducidos y codef&#237;nidos, y su cr&#237;tica p&#250;blica y social&#034;&lt;/i&gt; (Beck: 1998,203). Sin embargo, el cine de ciencia ficci&#243;n abre un espacio entre lo terrenal y lo sobrenatural, en la proyecci&#243;n de los nuevos objetos temidos y las nuevas estrategias de afrontamiento, proezas actuales que se encuentran atravesadas por la alusi&#243;n de los avances tecnol&#243;gicos, de ese universo incontrolable que es la invenci&#243;n cient&#237;fico-t&#233;cnica, del poder de las armas de destrucci&#243;n masiva, de la ingenier&#237;a gen&#233;tica o de la inteligencia artificial, por mencionar algunas. En este estado de situaci&#243;n, las sociedades, necesitan encontrar nuevos modos de expresar sus miedos, elaborando nuevos mitos, sobre el origen y el fin del mundo, el cine de ciencia ficci&#243;n prest&#243; su maquinaria para invocar esta nueva odisea. &lt;i&gt;&#8220;Si se va al fondo de las cosas, el mito de Superman satisface las nostalgias secretas del hombre moderno que, sabi&#233;ndose frustrado y limitado, sue&#241;a con revelarse un d&#237;a como un &#171;personaje excepcional&#187;, como un &#171;h&#233;roe&#187;&lt;/i&gt;&#8221; (Eliade,1992:192).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es por eso que, lo que observamos en nuestra investigaci&#243;n a partir de lo que nos acerca el cine de ciencia ficci&#243;n y las representaciones que all&#237; circulan, es que: no son, ahora, los dioses quienes otorgar&#225;n al &lt;i&gt;h&#233;roe&lt;/i&gt; sus atributos, sino que cuando existe un Or&#225;culo (&#8220;The Matrix&#8221;) es, en verdad, un programa inform&#225;tico. Cuando hay un futuro &#8220;revelado&#8221; (&#8220;Terminator&#8221;), este futuro es anunciado por un viajero del tiempo. La carga simb&#243;lica del viejo Apocalipsis (&#8220;Revelaci&#243;n&#8221;) ya no reside en una Escritura inamovible. De otro modo, el &lt;i&gt;h&#233;roe&lt;/i&gt; de la ciencia ficci&#243;n no la podr&#237;a cambiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de un mito antiguo, pero un &lt;i&gt;h&#233;roe &lt;/i&gt; nuevo donde &lt;i&gt;&#8220;El poderoso h&#233;roe&#8230; es cada uno de nosotros: no el ser f&#237;sico que se refleja en el espejo, sino el rey que est&#225; en su interior&#8221;&lt;/i&gt; (Campbell, 1972:324). En esto, el &lt;i&gt;h&#233;roe &lt;/i&gt; puede tener, a veces, algo de Mes&#237;as, pero el mesianismo se ha desplazado. Es ahora, &lt;i&gt;&#8220;la apertura al porvenir o a la venida del otro como advenimiento de la justicia, pero sin horizonte de espera y sin prefiguraci&#243;n prof&#233;tica&#8221;&lt;/i&gt; (Derrida, 2003:60).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que da lugar al nuevo &lt;i&gt;h&#233;roe&lt;/i&gt; se sostendr&#225; en la representaci&#243;n donde &#8220;lo m&#237;stico as&#237; entendido al&#237;a la creencia o el cr&#233;dito, lo fiduciario o lo fiable, lo secreto&#8230; con el fundamento, el saber&#8230; con la ciencia como &#8216;hacer', como teor&#237;a, pr&#225;ctica y pr&#225;ctica te&#243;rica, es decir con una fe, con la performatividad y el rendimiento tecnocient&#237;fico o teletecnol&#243;gico&#8221; (Derrida, 2003:62).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, el &lt;i&gt;h&#233;roe&lt;/i&gt; es funcional a cada &#233;poca analizada. En 1936 &#034;Lo que vendr&#225;&#034; es un hombre de paz, que vence por inteligencia y tenacidad. En 1956 &#034;La Invasi&#243;n de los Usurpadores de Cuerpos&#034; es, en realidad, un &lt;i&gt;anti-h&#233;roe&lt;/i&gt; que evoca al policial negro, y que s&#243;lo tiene &#233;xito por azar. En 1984/1991 &#034;Terminator&#034; I y II, es un &lt;i&gt;elegido&lt;/i&gt; que debe ser salvado, para ganar la guerra contra las m&#225;quinas creadas por la ambici&#243;n desmedida de las Corporaciones. En 1999 &#034;The Matrix&#034;, el &lt;i&gt;h&#233;roe&lt;/i&gt; es directamente un predestinado b&#237;blico, que debe combatir con la &lt;i&gt;fe&lt;/i&gt; -en que la Matriz es irreal- contra un poder tecnol&#243;gico supremo, a fin de que los humanos despierten al &lt;i&gt;desierto de lo real&lt;/i&gt;. Un desierto inc&#243;gnito que el car&#225;cter de las representaciones sociales torna veros&#237;mil para el espectador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;III.	&lt;i&gt;El Origen&lt;/i&gt;: representaciones sociales del sue&#241;o tecnol&#243;gicamente inducido&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;El Origen&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#034;El Origen&#034; fue estrenada en julio de 2010. La impresionante recaudaci&#243;n que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; se trabaja con un cruce que, de por s&#237;, resulta convocante: el mundo del sue&#241;o es atravesado por el mundo de la tecnolog&#237;a. Y ambos est&#225;n imbricados, en el discurso manifiesto, con la intervenci&#243;n de intereses corporativos privados. El gui&#243;n y la direcci&#243;n de Christopher Nolan transforma la tr&#237;ada sue&#241;os-tecnolog&#237;a-neoliberalismo en una obra atractiva para un p&#250;blico que, mayoritariamente, no est&#225; ocupado &#8211;es lo que se presume- en teorizar sobre representaciones sociales, impacto psicosocial del cine, o estudio psicol&#243;gico del sue&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata, acaso, de una obra que brinda material -al interior de s&#237; misma, y al exterior del p&#250;blico que la vio- para un extenso cap&#237;tulo, pero que en esta s&#237;ntesis rescataremos algunos de sus aspectos m&#225;s importantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, es imposible tratar el tema sin remontarse a Plat&#243;n. Chateau despliega una buena s&#237;ntesis de la discusi&#243;n sobre las visiones en la relaci&#243;n entre la Caverna y el cine. A los fines de este trabajo, rescatemos que el espectador &#8211;como el habitante de la caverna, y como el so&#241;ante- est&#225; inhibido en su motricidad, y hasta incluso aletargado: &lt;i&gt;&#8220;la debilidad temporaria del espectador... tanto puede ser denunciada... como defendida, porque ella nos abre las puertas de lo imaginario&#8221;&lt;/i&gt; (Chateau,2009:42). Y de lo imaginario inesperado, como suele ocurrir cuando el sujeto vive un sue&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde el g&#233;nero, &#8220;El Origen&#8221; tributa a la ciencia ficci&#243;n. Sin abundar sobre el tema, basta recordar que &lt;i&gt;&#8220;para que una hip&#243;tesis, a&#250;n la m&#225;s descabellada, pertenezca a la cf, tiene que estar expuesta de un modo convicente, como si fuese una hip&#243;tesis cient&#237;fica, o por lo menos congruente con el saber cient&#237;fico&#8221;&lt;/i&gt; (Capanna,1990:17)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n Asimov, para que un relato sea bueno como ciencia ficci&#243;n &#8220;tiene que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y tecnol&#243;gico, pues la ciencia ficci&#243;n requiere la presencia, expl&#237;cita o impl&#237;cita pero gravitante, de una tecnolog&#237;a que, al momento de la creaci&#243;n de la obra, todav&#237;a no exista (Abraham, 2005:21)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Carlos Abraham se refiere al texto literario. Sus postulaciones son (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En &#8220;El Origen&#8221;, el elemento hoy inexistente es la posibilidad de inducir un sue&#241;o compartido entre varios sujetos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula introduce temas que pueden ser nuevos para gran parte de los espectadores. El sue&#241;o inducido e interconectado, la capacidad de saber que se est&#225; so&#241;ando (algo muy poco habitual), los tipos de so&#241;ante (principal/arquitecto/secundarios), los niveles de sue&#241;os dentro de sue&#241;os. Y el artificio biotecnol&#243;gico capaz de dar lugar a estos fen&#243;menos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, &#8220;...ninguna teor&#237;a est&#225; suspendida en el aire; cada una refleja una experiencia espectatorial posible para su &#233;poca&#8221; (Chateau, 2009:65). As&#237;, en &#8220;El Origen&#8221; se apela a temas muy conocidos por el espectador hollywoodense de 2010: 1) El objetivo de la &#8220;misi&#243;n&#8221; es evitar que una gran empresa se haga del control energ&#233;tico mundial; 2) El inconsciente del &#8220;so&#241;ante&#8221; ataca, produciendo las tan valoradas escenas de violencia y persecuci&#243;n; 3) El &#8220;arquitecto&#8221; puede violar leyes f&#237;sicas, lo que quien ve la obra conoce, como m&#237;nimo, desde &#8220;The Matrix&#8221;; 4) El tiempo del sue&#241;o es distinto del de la vigilia; 5) Cobb es perseguido por una corporaci&#243;n (Cobol), y s&#243;lo podr&#237;a salvarse por el poder de Saito; 6) El prop&#243;sito de Cobb es reecontrarse con sus hijos, lo cual remite a la representaci&#243;n de la familia y de la paternidad, por encima de todo; 7) En Mal act&#250;an los celos, y en Robert Fischer el conflicto padre-hijo, que se remonta a su infancia; 8) La biotecnolog&#237;a circula como informaci&#243;n social, e inclina al espectador a aceptar la ficci&#243;n de sus artificios; 9) En pel&#237;culas cl&#225;sicas, como &#8220;Brasil&#8221; (Gilliam,1985) o &#8220;Abre los ojos&#8221; (Amen&#225;bar,1997) ya se instal&#243;, masivamente, el sue&#241;o permanente, o inducido, como posible escape a una realidad inconciliable&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;De hecho, en &#8220;Abre los ojos&#8221; se sugiere, quince a&#241;os antes que en &#8220;El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dicho de otro modo: la propia historia brinda los medios para que el p&#250;blico relacione lo que ya conoce, para asimilarlo con lo que no conoce.&lt;br class='autobr' /&gt;
Asimismo, todo lo anterior es inherente con lo que plantea la teor&#237;a de las representaciones sociales. Moscovici (1981) sostuvo que las mismas son una versi&#243;n contempor&#225;nea del sentido com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya en 1947 se afirmaba que &lt;i&gt;&#8220;las pel&#237;culas [de Hollywood] se dirigen e interesan a la multitud an&#243;nima... a la larga, los deseos del p&#250;blico determinan la naturaleza de los filmes de Hollywood&#8221;&lt;/i&gt; (Kracauer,1985:13-14). Si Kracauer hubiese conocido la teor&#237;a de Moscovici (y sus derivaciones), tal vez habr&#237;a adaptado esta opini&#243;n a ella. Pero, en el fondo, el sentido ser&#237;a similar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que al fundamento empresario-neoliberal se superponga algo tan &#237;ntimo como la culpa de Cobb por la muerte de Mal, que para el &#8220;despertar&#8221; se elija el tema &lt;i&gt;Rien de Rien&lt;/i&gt; de Edith Piaf (ir&#243;nica referencia a la culpa de Cobb), que el candente problema energ&#233;tico se combine con la relaci&#243;n padre-hijo de los Fischer, son apenas ejemplos de la pregnancia social que puede adquirir un tema nuevo, cuando se facilita su integraci&#243;n con lo conocido. El p&#250;blico masivo puede ignorar la iron&#237;a de &lt;i&gt;Rien de Rien&lt;/i&gt;, y probablemente ignora al hombre que sue&#241;a y es so&#241;ado de &#8220;Las ruinas circulares&#8221; de Borges, y al joven que agoniza en sue&#241;os &#8211;hasta que se funde el sue&#241;o con la realidad- de &#8220;La noche boca arriba&#8221;. Pero el cr&#237;tico no ignora esos gui&#241;os, incluyendo el laberinto de Ariadne, y el juego de espejos enfrentados que crea en un sue&#241;o en Par&#237;s. De ah&#237;, tal vez, la poco habitual cercan&#237;a de su valoraci&#243;n con la valoraci&#243;n del p&#250;blico.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_338 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L450xH300/inception-b341b.jpg?1775194908' width='450' height='300' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Por otro lado, existen inconsistencias entre el relato f&#237;lmico y lo hasta ahora establecido en la investigaci&#243;n psicol&#243;gica, sobre el sue&#241;o. Una de ellas es que, quienes participan del sue&#241;o colectivo en &#8220;El Origen&#8221; tienen total conciencia de que est&#225;n so&#241;ando (a diferencia de lo que normalmente ocurre), excepto en el caso del &#8220;so&#241;ante&#8221; sobre cuyo sue&#241;o los otros miembros del grupo inducen e invaden&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Se podr&#225; argumentar que hay sujetos que, en ocasiones, &#8220;saben&#8221;, dentro de un (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En esto pareciera operar, por una parte, el mito de Hipnos, quien concedi&#243; a su amada, Endimi&#243;n, el don de dormir con los ojos abiertos (Grimal,1991:271)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El hecho de que Hipnos sea hermano gemelo de Tanatos, y que se trabaje tan (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pero incluso para el gran p&#250;blico, que no tiene por qu&#233; conocer el mito de Hipnos, es la biotecnolog&#237;a la que permite este forzamiento de las reglas on&#237;ricas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el cuarto nivel del sue&#241;o -ya en el &#8220;limbo&#8221;-, Mal advierte a Cobb que lo que a &#233;l le ocurre, una especie de conspiraci&#243;n internacional para perseguirlo, se asemeja mucho a lo que pasa cuando las proyecciones del inconsciente atacan al so&#241;ante. La advertencia no es menor. Tal vez Cobb sigue so&#241;ando. Pero si, como sugiere al final el giro del trompo-t&#243;tem, Cobb sigue en un sue&#241;o, finalmente logr&#243; volver, en &#233;l, a su pa&#237;s, junto a sus hijos. Incluso en ese caso de final no-feliz, el sue&#241;o sigue siendo, para &#233;l &#8211;como para Freud- una realizaci&#243;n de deseos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;IV. &lt;i&gt;The Matrix&lt;/i&gt; y los herederos de la sospecha &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; como el sujeto es parte de la historia, la historia es parte del sujeto. La historia de la naci&#243;n, de la familia, de las instituciones, de la cultura, de la sociedad. En 1998 algunos hablaban &#8211;falazmente- del &#8220;fin de la historia&#8221;. Era resultado de la ca&#237;da del Muro de Berl&#237;n (1989) y la implosi&#243;n de la URSS (1991), que hab&#237;a dado por finalizada la Guerra Fr&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Los periodistas y fil&#243;sofos que vieron &#8216;el fin de la historia' en la ca&#237;da (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, y a&#250;n para quienes no conocieran la historia de siglos pret&#233;ritos, las &#250;ltimas d&#233;cadas hab&#237;an sido convulsionadas. Al espectador adulto de las pel&#237;culas de ciencia ficci&#243;n no le cuesta evocar &#8211;por su experiencia, o la de sus padres o abuelos- las dos Guerras Mundiales, el Holocausto, las Revoluciones y las sucesivas crisis econ&#243;mico-sociales (Hobsbawm,2005: 29-147). Al mismo tiempo, el espectador vive en plena &#233;poca del neoliberalismo, donde la inducci&#243;n de la satisfacci&#243;n inmediata de las necesidades (reales o ficticias), generada por el mercado (Benbenaste,2006), choca con la realidad de las limitaciones econ&#243;micas del propio sujeto del mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Imaginar un mundo en el que los ancestros vivieron una historia como la nuestra (y, en particular, una historia reciente), plena de conflictos y sufrimiento, es dif&#237;cil de compatibilizar con un brusco &#8220;giro hacia la felicidad continua&#8221;. En efecto: &lt;i&gt;&#8220;Las representaciones sociales&#8230; proceden por observaciones, por an&#225;lisis de estas observaciones, se apropian a diestra y siniestra de nociones y lenguajes de las ciencias o de las filosof&#237;as, y extraen las conclusiones.&#8221;&lt;/i&gt; (Moscovici,1979:335). La observaci&#243;n y apropiaci&#243;n de la memoria hist&#243;rica no puede sino entrar en colisi&#243;n con la representaci&#243;n de un mundo sin conflictos. Se trata de un conocimiento que las personas manejan en la cotidianeidad, socialmente creado y transmitido. De representaciones que dan una idea de c&#243;mo es el mundo y, por ende, de c&#243;mo no es. Que sirven de coordenadas para navegar por la realidad social, para mantener conversaciones con otros encontrando espacios y canales de comunicaci&#243;n comunes: &lt;i&gt;&#8220;Las representaciones individuales o sociales hacen que el mundo sea lo que pensamos que es o que debe ser. Nos muestran que a cada instante una cosa ausente se agrega y una cosa presente se modifica&#8221;&lt;/i&gt; (Moscovici,1979:345).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde esta perspectiva, la aceptaci&#243;n &#8211;por parte del espectador- de que los futuros dist&#243;picos se basan en la condici&#243;n de fracaso se encontrar&#237;a dada en una experiencia social de una historia de fracasos que nos permite entender parcialmente como un espectador de 1998 al ver &lt;i&gt;The Matrix&lt;/i&gt; puede asimilar, o sea comprender la premisa disruptiva propuestas por el film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la cultura occidental ha transitado innumerables intentos de perfeccionamiento, con formulas diversas, antag&#243;nicas la imposibilidad est&#225; planteada desde el infortunio de la experiencia. El objeto &#8220;mundo perfecto&#8221; se cubre de contradicciones, entre las diversas posiciones que lo han definido como una posibilidad y sus concomitantes fracasos. Asimismo, la objetivizaci&#243;n y el anclaje de una representaci&#243;n social de tal complejidad adem&#225;s se desarrollan con un basamento interpretativo desde el pensamiento filos&#243;fico que lo legitima.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las representaciones sociales recogen de los quiebres de la historia del conocimiento sesgos de sus postulados, y la elaboraci&#243;n del sentido com&#250;n no queda apartada de los efectos de las interpretaciones devenidas, &lt;i&gt;&#8220;En este sentido, el enfoque de Gramsci (1970) resulta relevante porque ha examinado particularmente las relaciones entre ideolog&#237;a, sentido com&#250;n y ciencia. Seg&#250;n su versi&#243;n, la ideolog&#237;a en tanto concepci&#243;n del mundo est&#225; asociada al sentido com&#250;n, es el modo en el que la filosof&#237;a se instala en las masas populares&#8221;&lt;/i&gt; (Castorina, 2006:15).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mart&#237;n Hopenhayn (1997) en &lt;i&gt;Despu&#233;s del Nihilismo. De Nietzsche a Foucault&lt;/i&gt;, analiza c&#243;mo el nihilismo ha logrado introducirse en la sociedad contempor&#225;nea, difundi&#233;ndose y poblando distintos enunciados, productos culturales e imbric&#225;ndose en lo pol&#237;tico. Si bien los postulados de la corriente nihilista recorren la filosof&#237;a de Occidente desde hace tiempo, su m&#225;xima expresi&#243;n e inusitada expansi&#243;n parece encontrarse en la modernidad tard&#237;a. Su lectura, es un principio para investigar, c&#243;mo esta corriente del pensamiento ha logrado instaurarse en diversas escenas de la vida cotidiana. La complejidad de las formulaciones del nihilismo pueden reducirse en nuestro objeto de estudio, a una sospecha producto de la deconstrucci&#243;n de mitos, postulados del idealismo social y de los discursos pol&#237;ticos, m&#225;s all&#225; de los hechos que lo evidencian, o sea el testimonio hist&#243;rico de la violencia impl&#237;cita en los discursos se da a partir de las interpretaciones que los denuncian y desestiman. Esto implica un proceso de expansi&#243;n de una nueva visi&#243;n de lo social, &lt;i&gt;&#8220;se trata de un conglomerado ca&#243;tico, contradictorio, de creencias que se mantienen impl&#237;citas en las pr&#225;cticas cotidianas y en los distintos modos de expresi&#243;n social, como el arte o las actividades jur&#237;dicas&#8221;&lt;/i&gt; (Castorina,2006:15).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es por eso que en nuestro recorrido de an&#225;lisis de pel&#237;culas se demuestra que el siglo XX, ha sido un fiel testigo de sus consecuencias, occidente se ha dedicado a perpetuarse en el c&#237;rculo err&#225;tico de la b&#250;squeda de la verdad cient&#237;fica, la performatividad social y las condiciones objetivas del mundo. Esto produce una modificaci&#243;n de la concepci&#243;n de la realidad social y su fundamento se sostiene en un nuevo entramado ideol&#243;gico, entendiendo el termino como &#8220;&lt;i&gt;el sistema de relaciones entre los discursos y sus condiciones de producci&#243;n, siendo estos &#250;ltimos definidos en el contexto de una sociedad determinada&lt;/i&gt;&#8221; (Veron,1993:21). Si bien, el foco de nuestro an&#225;lisis se establece en la observaci&#243;n de las RS, la ideolog&#237;a queda contenida como un fen&#243;meno necesario para su abordaje: &lt;i&gt;&#8220;De este modo, puede comprenderse que las Ideolog&#237;as constituyen el trasfondo de las RS, en el sentido de ser una interpretaci&#243;n del mundo sobre la que se recortan significados referidos a objetos espec&#237;ficos&#8221;&lt;/i&gt; (Castorina, 2006:22).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine de ciencia ficci&#243;n en este sentido, invocar&#225; una representaci&#243;n social de la historia donde habr&#237;a cierta tendencia a admitir un comportamiento social no arm&#243;nico donde la internalizaci&#243;n del &#8220;objeto hist&#243;rico&#8221; no ser&#237;an sustentables sin el conflicto y esto lo comparte con otros g&#233;neros. A&#250;n cuando gran parte de las mediaciones simb&#243;licas pudieran provenir de una ficci&#243;n. En las relaciones persistir&#237;a la competencia entre sujetos &#8211;por ejemplo, entre dos hombres por una misma mujer- la diferencia de opiniones, la imposici&#243;n de alg&#250;n tipo de violencia sist&#233;mica (Zizek,2009:10-22). En el l&#237;mite, la propia violencia simb&#243;lica de la instauraci&#243;n del lenguaje (Zizek,2009:75-92), constitutiva del sujeto, crear&#237;a nuevas mediaciones intersubjetivas que, interiorizadas, remitir&#237;an al conflicto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esto, hay una premisa esencial: el cine de ciencia ficci&#243;n puede crear ficciones a nivel sensorial, pero no a nivel subjetivo. Puede intervenir en las percepciones, pero no en su internalizaci&#243;n. Inevitablemente, los conflictos intersubjetivos remitir&#237;an a viejas representaciones sociales. Y si en el intento de resolver el conflicto, el meganarrador f&#237;lmico hiciera desaparecer al &#8220;sujeto de la discordia&#8221;, no evitar&#237;a que el conflicto &#8211;en forma de representaci&#243;n- perdure, dado que &lt;i&gt;&#8220;la representaci&#243;n sigue las huellas de un pensamiento conceptual, puesto que la condici&#243;n de su aparici&#243;n es la desaparici&#243;n del objeto o de la entidad concreta; pero, por otra parte, esta desaparici&#243;n no puede ser total y, a instancias de la actividad perceptiva, debe recuperar el objeto o la entidad y hacerlos tangibles&#8221;&lt;/i&gt; (Moscovici,1979:366).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De alg&#250;n modo, la &lt;i&gt;borradura&lt;/i&gt; de un &#8220;sujeto de la discordia&#8221; eliminar&#237;a una parte de la realidad ficcional, y, por eso mismo, la har&#237;a m&#225;s fuerte, en la medida en que la actividad de representar nos lleva &lt;i&gt;&#8220;a introducirnos en una regi&#243;n del pensamiento o de la realidad de la que hemos sido eliminados y, por este hecho, la rodeamos y nos apropiamos de ella&lt;/i&gt;&#8221; (Moscovici,1979:371). As&#237;, y dado que el sujeto que interioriza y se apropia de las representaciones interviene a la vez en su construcci&#243;n (Jodelet,2008), terminar&#237;a por construir nuevas representaciones, que lo remitir&#237;an, finalmente a la sospecha de que todo cuanto lo rodea es inveros&#237;mil cayendo de este modo la pregnancia social del film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin necesidad de pasar por esta cadena deductiva, el espectador de la pel&#237;cula tiende a comprender &#8211;o, al menos, a intuir- que el conflicto intersubjetivo es tan inevitable como la subjetividad. En rigor, la representaci&#243;n ideal del mundo s&#243;lo podr&#237;a contar con seres humanos sin lenguaje. Si bien en la ciencia-ficci&#243;n, las premisas no tienen por qu&#233; ser cient&#237;ficas. De otro modo no ser&#237;a ciencia-ficci&#243;n (Capanna:1990,11-19)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;As&#237;, &#8220;para que una hip&#243;tesis, a&#250;n la m&#225;s descabellada, pertenezca a la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es decir, lo que se representa en &lt;i&gt;The Matrix&lt;/i&gt; es que el conflicto intersubjetivo es, tambi&#233;n, parte del sentido com&#250;n. Pero m&#225;s all&#225; de esto, siempre se plantea una relaci&#243;n dial&#233;ctica donde el sujeto existe como tal: &#8220;El infierno son los otros&#8221;, dice Sartre. &#8220;Somos, gratamente, los otros&#8221;, responde Borges. Ambas proposiciones forman parte de una misma condici&#243;n. &#8220;&lt;i&gt;Algunos cre&#237;an que no ten&#237;amos el lenguaje de programaci&#243;n para describir su mundo perfecto&lt;/i&gt;&#8221;, dice Smith en &lt;i&gt;The Matrix&lt;/i&gt; (1998), que tambi&#233;n fue &#8220;construido&#8221; con un lenguaje de programaci&#243;n. Con todo el respeto que nos merece la religi&#243;n, tal vez el Jard&#237;n del Ed&#233;n sea uno de los pasajes menos convincentes de la Santa Biblia. S&#243;lo cuando el ser humano cae, se vuelve mortal y trabaja, se transforma en sujeto. El problema &#8211;y eso es lo que percibe el espectador en the matrix- no es la falta de un lenguaje de programaci&#243;n adecuado. Es que el &lt;i&gt;mundo perfecto&lt;/i&gt; no responde a ning&#250;n lenguaje. Y sin lenguaje, no hay sujeto. As&#237; el cine como acto creador, como hecho sublimado se propone ante las representaciones sociales que tiene a su alcance: y el espectador as&#237; lo entiende, porque las representaciones sociales, &#8220;&lt;i&gt;instrumentos para comprender al otro, para saber c&#243;mo conducirnos ante &#233;l, incluso, para asignarle un lugar en la sociedad&lt;/i&gt;&#8221; (Jodelet,1986:45), lo llevan precisamente, en esa direcci&#243;n: &#8220;&lt;i&gt;La sublimaci&#243;n reconoce la falta y la centralidad de lo real en lugar de intentar su &#034;imposible&#034; eliminaci&#243;n, como hace la identificaci&#243;n con un ideal. La falta es el principio organizador del espacio p&#250;blico, com&#250;n, creado por la sublimaci&#243;n. No hace falta decirlo, la sublimaci&#243;n tampoco es una mera gimnasia intelectual. La sublimaci&#243;n comporta la posibilidad de construir un edificio &#034;material&#034; en torno al reconocimiento de lo real, al reconocimiento de la falta que atraviesa al sujeto y al campo social&lt;/i&gt;.&#8221; (Stavrakakis,2007:187)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_339 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/matrix.jpg?1754362444' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;V.	&lt;i&gt;Metr&#243;polis&lt;/i&gt;: representaciones sociales de una utop&#237;a fascista &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es interesante lo que surge del an&#225;lisis de una de las m&#225;s grandes pel&#237;culas de ciencia-ficci&#243;n de todos los tiempos: &#8220;Metr&#243;polis&#8221;. Con libro de Thea von Harbou (que pocos a&#241;os despu&#233;s se afiliar&#237;a al Partido Nazi) y direcci&#243;n de su marido, el talentoso Fritz Lang, &#8220;Metr&#243;polis&#8221; sobrevivi&#243; al paso del tiempo, no s&#243;lo como gran pel&#237;cula, sino tambi&#233;n curiosamente, como alegato contra la explotaci&#243;n de los trabajadores, tratados no como sujetos, sino como simples engranajes de las m&#225;quinas. &#8220;Metr&#243;polis&#8221; toma el nombre de la ciudad donde transcurre la acci&#243;n. Una ciudad futura, ubicada hacia 2026. Que representa, acaso, al mundo en su conjunto, como la Everytown de &#8220;Lo que vendr&#225;&#8221; (Cameron Menzies,1936), y tal vez, en cierta medida, la Aquilea de &#8220;Invasi&#243;n&#8221; (Santiago,1969). La ciudad de &#8220;Metr&#243;polis&#8221; tiene una divisi&#243;n que se destaca desde el principio. En lo alto viven los privilegiados: los amos de clase alta, y sus hijos. En lo bajo, m&#225;s bajo a&#250;n que el subsuelo donde residen las m&#225;quinas que alimentan la ciudad, viven los obreros y sus familias. Esta divisi&#243;n topol&#243;gica releja, ya, lo que el espectador medio puede representarse sobre las clases sociales: clase alta, barrio en las alturas; clase baja, barrio subterr&#225;neo, sumergido incluso por debajo de las m&#225;quinas. Metaf&#243;ricamente, pero sin ambig&#252;edades, a lo largo de la pel&#237;cula se ir&#225; llamando &#8220;el cerebro&#8221; a los amos de la ciudad (quienes, se nos dice, la dise&#241;aron), y &#8220;las manos&#8221; a los obreros (quienes operan todas las m&#225;quinas que hacen vivir a &#8220;Metr&#243;polis&#8221;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el manejo de las m&#225;quinas que hacen vivir a &#8220;Metr&#243;polis&#8221;, la pel&#237;cula muestra a los obreros, literalmente, como &#8220;piezas humanas&#8221; de un complejo que nunca se detiene. Engranajes intercambiables, que trabajan hasta el borde del agotamiento, y son relevados en el cambio de turno. Los hijos de los amos, en cambio, disfrutan, en lo alto de la ciudad, de deportes, placeres y diversi&#243;n. Aqu&#237;, tanto la dualidad obreros-amos como la forma en que los obreros son desubjetivizados, hasta reducirse a piezas de las m&#225;quinas, remiten a una doble dualidad que forma parte de las representaciones sociales de cualquier gran pa&#237;s industrial europeo de la &#233;poca&lt;br class='autobr' /&gt;
Por ello, es esperable, en el p&#250;blico, la r&#225;pida aceptaci&#243;n de que el amo de la ciudad es indiferente al sufrimiento de los obreros, a&#250;n cuando tambi&#233;n sea aceptable que se le reconozca el rol de &#8220;cerebro de la ciudad&#8221;. Y es igualmente esperable la r&#225;pida aceptaci&#243;n de que los obreros no s&#243;lo son explotados, sino que viven casi como esclavos, y marchan casi como soldados de la Gran Guerra, a&#250;n cuando sean indispensables, ya que son &#8220;las manos de la ciudad&#8221;. La situaci&#243;n que se plantea parece, as&#237;, irresoluble.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1927, el &#250;nico lugar del mundo en el que &#8220;el cerebro&#8221; y &#8220;las manos&#8221; trabajan -supuestamente- en armon&#237;a, mediados por &#8220;el coraz&#243;n&#8221;, es Italia. El &#8220;coraz&#243;n&#8221; puede ser el Duce, o el fascismo en su conjunto. La diferencia no parece tan relevante, pues, en cierto modo, el Duce es el fascismo. Se explicitan en la obra, de tal modo, procesos de tematizaci&#243;n que &lt;i&gt;&#8220;objetivan, en todo discurso, la estabilizaci&#243;n de los sentidos&#8230;, induciendo im&#225;genes de situaciones o maneras de ser de las cosas y del mundo....&#8221;&lt;/i&gt; (Moscovici y Vignaux,2003:10). El que no todos los que vieron &#8220;Metr&#243;polis&#8221; hayan comprendido la met&#225;fora de elogio al fascismo italiano, sobre todo cuando este r&#233;gimen dej&#243; de existir, no es excusa para ignorar que la met&#225;fora existe, y es clara en su &#233;poca. Algo que, en fecha tan temprana como 1946, observ&#243; Kracauer: &lt;i&gt;&#8220;Externamente podr&#237;a parecer que Freder ha convertido a su padre; en realidad, el industrial ha superado a su hijo. La concesi&#243;n que hace equivale a una p&#243;liza de apaciguamiento que no s&#243;lo evita que los trabajadores ganen su causa sino que le permite apretarlos f&#233;rreamente entre sus garras&#8230; rindi&#233;ndose a Freder, el industrial adquiere &#237;ntimo contacto con los trabajadores y de esta manera est&#225; en condiciones de influir en su mentalidad&#8230; En efecto, la petici&#243;n de Mar&#237;a de que el coraz&#243;n medie entre la mano y el cerebro podr&#237;a muy bien haber sido formulada por Goebbels. El tambi&#233;n apelaba al coraz&#243;n en inter&#233;s de la propaganda totalitaria&#8230; Toda la composici&#243;n denota que el industrial acoge al coraz&#243;n con el prop&#243;sito de manejarlo; que no abandona su poder sino que lo expandir&#225; sobre una regi&#243;n a&#250;n no se hab&#237;a anexionado: el reino del alma colectiva&#8230; la disciplina mec&#225;nica y anticuada ser&#225; sustituida por la disciplina totalitaria&#8221;&lt;/i&gt; (Kracauer:1985,155-156). Fritz Lang emigr&#243; de Alemania a los EEUU cuando se instaur&#243; la dictadura de Hitler. Sin embargo, &#8220;Metr&#243;polis&#8221; (cuyo argumento no era de Lang, sino de Thea von Harbou) hab&#237;a sido correctamente interpretada por el F&#252;hrer: &lt;i&gt;&#8220;Lang cuenta que inmediatamente despu&#233;s de la llegada de Hitler al poder, Goebbels lo mand&#243; a buscar: &#8216;Me dijo que muchos a&#241;os antes, &#233;l y el F&#252;hrer hab&#237;an visto mi pel&#237;cula Metr&#243;polis en una ciudad peque&#241;a y Hitler le hab&#237;a dicho, en esa oportunidad, que me quer&#237;a para hacer pel&#237;culas nazis&lt;/i&gt;&#8221; (Kracauer,1985:156).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_340 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L400xH300/metropolis-2-8d486.jpg?1775194908' width='400' height='300' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;VI. &lt;i&gt;El precio del ma&#241;ana&lt;/i&gt;: control social, darwinismo econ&#243;mico y raz&#243;n biopol&#237;tica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su planteo inicial del poder biopol&#237;tico, de 1976, Foucault recuerda que se trata de un conjunto de tecnolog&#237;as para &lt;i&gt;&#8220;controlar, y modificar las probabilidades y de compensar sus efectos. Por medio del equilibrio global, esa tecnolog&#237;a apunta a algo as&#237; como una homeostasis, la seguridad del conjunto en relaci&#243;n con sus peligros internos&#8221;&lt;/i&gt; (Foucault,1996:201). El poder soberano se ejerci&#243;, hist&#243;ricamente, del lado de &lt;i&gt;hacer morir o dejar vivir&lt;/i&gt;. El poder biopol&#237;tico funcionar&#225; bajo premisas diferentes: &lt;i&gt;&#8220;M&#225;s ac&#225; de ese gran poder absoluto, dram&#225;tico, hosco, que era el poder de la soberan&#237;a, y que consist&#237;a en poder hacer morir, he aqu&#237; que aparece, con la tecnolog&#237;a del biopoder, un poder continuo, cient&#237;fico: el de hacer vivir. La soberan&#237;a hac&#237;a morir o dejaba vivir. Ahora en cambio aparece un poder de regulaci&#243;n, consistente en hacer vivir y dejar morir&#8221;&lt;/i&gt; (Foucault,1996:199).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto, el propio Foucault advierte que ambas formas de poder (soberano/biopol&#237;tico) no se anulan, sino que se superponen y se articulan. La respuesta que brinda frente a la forma en que el poder soberano puede seguir con el ejercicio de &#8220;hacer morir&#8221;, cuando el biopol&#237;tico consiste en &#8220;hacer vivir&#8221;, es el racismo. Este esquema, v&#225;lido tanto en el siglo XIX (auge del racismo biol&#243;gico) como hasta mediados del siglo XX (auge del racismo de Estado, con el nazismo como principal exponente), fue variando en las &#250;ltimas d&#233;cadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;El precio del ma&#241;ana&#8221;, el poder soberano se ejerce con el aumento de precios y la baja de salarios, que llevar&#225;n a cada vez m&#225;s trabajadores a tener el cron&#243;metro en cero, es decir, a morir. Se ejerce, en definitiva, desde una suerte de darwinismo econ&#243;mico &#8211;expl&#237;citamente mencionado por Weiss- que reemplaza al darwinismo social imperante en etapas anteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;El precio del ma&#241;ana&#8221;, el poder soberano se ejerce con el aumento de precios y la baja de salarios, que llevar&#225;n a cada vez m&#225;s trabajadores a tener el cron&#243;metro en cero (es decir, a morir). Se ejerce, en definitiva, desde una suerte de darwinismo econ&#243;mico &#8211;expl&#237;citamente mencionado por Weiss- que reemplaza al darwinismo social imperante en etapas anteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la explicaci&#243;n biopol&#237;tica subsiste, bajo la excusa de la defensa del ambiente, es decir, la muerte de muchos para evitar la superpoblaci&#243;n. En este aspecto, la &lt;i&gt;supervivencia del m&#225;s fuerte&lt;/i&gt; se presenta como parte de una necesidad inherente a cuestiones ambientales y vitales. El medioambiente, es la justificaci&#243;n, donde el poder legitimar el control de los acontecimientos producidos por los individuos, poblaciones y grupos que interfieren con acontecimientos de tipo casi natural (Foucault,2006:42). Se trata, por supuesto, de una falacia. En ning&#250;n momento se explicita, al interior de la pel&#237;cula, si ese riesgo es real, o una simple excusa, que los propios ricos de New Greenwich se creen. En cualquier caso, la variabilidad temporal entre el darwinismo natural y el darwinismo econ&#243;mico queda representada. La selecci&#243;n natural tarda millones de a&#241;os en descartar las especies no aptas. En cambio, el sistema de selecci&#243;n por el mercado y la tecnolog&#237;a puede tardar meses en poner a miles de personas en el desempleo, algunos a&#241;os en sacar a empresas del mercado y solo una d&#233;cada en convertir a Estados o Naciones en econom&#237;as inviables (Rivero, 2003). Es, de alg&#250;n modo, la l&#243;gica subyacente en la trama de la pel&#237;cula, pero implementada por medio de un dispositivo biotecnol&#243;gico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta forma de &#8220;descartar&#8221; a miles y miles de sujetos, considerados &#8220;no viables&#8221;, no es ajena a las viejas pr&#225;cticas del nazismo. S&#243;lo cambia el tipo de sujeto a eliminar, no determinado ya por su origen (en el caso de los nazis, lo que acertadamente llamar&#225; Milner el &lt;i&gt;nombre jud&#237;o&lt;/i&gt;), sino por su condici&#243;n econ&#243;mica. &lt;i&gt;&#8220;El nacionalsocialismo sobrevive, y hasta la fecha no sabemos si solamente como mero fantasma de lo que fue tan monstruoso, o porque no lleg&#243; a morir, o si la disposici&#243;n a lo indescriptible sigue latiendo tanto en los hombres como en las circunstancias que los rodean&#8221;&lt;/i&gt; (Adorno,1998:15). El neonazismo, no logra apartarse completamente de la escena pol&#237;tica, y su fantasma retorna con renovadas formas. Hay una latencia, siempre vigente de su resurgir: &lt;i&gt;&#8220;si figuras sospechosas hacen su come back (retorno) a posiciones de poder, es exclusivamente porque las circunstancias les son favorables&#8221;&lt;/i&gt; (Adorno,1998:16). A&#250;n con todas las diferencias que puedan encontrarse con el neonazismo, en la distop&#237;a de &#8220;El precio del ma&#241;ana&#8221; la l&#243;gica criminal no tiene tanta diferencia.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_341 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L433xH300/in_time-25add.jpg?1775194908' width='433' height='300' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La subversi&#243;n de Will y Sylvia contra el sistema consiste en asaltar sucursales de los bancos de Weiss. All&#237; se guardan dispositivos que pueden conectarse al cuerpo, y transfieren tiempo de vida a los cron&#243;metros (tiempo que la banca Weiss prestaba con intereses). Por supuesto, se trata de una serie de acciones subversivas que no atacar&#225;n al centro del problema. Pues aunque se transfiera tiempo a los pobres, el sistema puede aumentar indefinidamente los precios. Y los ingenieros que, en las sombras, crean esos dispositivos bancarios, bien pueden, en alg&#250;n momento, cambiar la forma en que se transfiere el tiempo, para que su robo sea imposible para Will y Sylvia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si los amos de New Greenwich est&#225;n convencidos de la naturaleza &#8220;ecol&#243;gica&#8221; de su divisi&#243;n del mundo (tal como lo estaban los nazis de la naturaleza &#8220;anti-infecciosa&#8221; de eliminar jud&#237;os), es poco lo que una persona o un grupo aislado puede, a largo plazo, lograr. La pel&#237;cula no termina de presentar el t&#237;pico &#8220;final feliz&#8221; de Hollywood, aunque tampoco muestre la ruina -m&#225;s que probable- de Will y Sylvia. Es dif&#237;cil imaginar una subversi&#243;n del dispositivo en su conjunto que no pase por acentuar el punto de colisi&#243;n entre todo-limitado y &lt;i&gt;notodo&lt;/i&gt;, como generaci&#243;n de un n&#250;cleo disruptivo que haga caer a todo el sistema&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En este sentido, es inevitable se&#241;alar que, si bien los ricos de New (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El an&#225;lisis de &#8220;El precio del ma&#241;ana&#8221; permite establecer una aproximaci&#243;n a la circulaci&#243;n de las representaciones sociales sobre el poder pol&#237;tico y su vinculaci&#243;n con el poder econ&#243;mico y tecnocient&#237;fico en el siglo XXI. La sociedad puede estar advirtiendo esa vinculaci&#243;n, y prepararse, acaso inadvertidamente, para discutir sus consecuencias, analizar sus posibilidades y dirimir sobre los alcances en el futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La observaci&#243;n y an&#225;lisis de las representaciones sociales en una pel&#237;cula que describe un futuro posible, nos aproxima al encuentro entre una sociedad y lo que el reflejo de sus experiencias manifiestan. El futuro postulado en la obra implica una reflexi&#243;n sobre el devenir consciente del proceso de mercantilizaci&#243;n y cosificaci&#243;n (Habermas,1999) que se cristaliza en representaciones sociales, atinente a las construcciones de nuevas variantes del poder. Tales representaciones est&#225;n plagadas de matices, pertenecientes a un c&#250;mulo de experiencias hist&#243;ricas, muchas veces estremecedoras, y de transformaciones, que corren en un particular sentido: el tecnol&#243;gico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El padecer de una cultura, su disgusto, se abren camino como expresi&#243;n de una edificaci&#243;n del sentido social de lo que es a s&#237; misma. &#191;El porvenir es acaso una ilusi&#243;n cuya construcci&#243;n nos desalienta de antemano? Las marcas del dominio del pasado, las injusticias presentes, parecen hacen mella en las representaciones sociales sobre un futuro dif&#237;cil de prever. Queda claro que la historia, se&#241;ala, figura los errores, sugiere caminos y muestra aquello que cuesta destituir. Ese es el poder de representar, de recordar, de tramitar. Concebir lo que no se quiere, lo que da horror, lo familiarmente intolerable, lo siniestro. Si lo que se imagina es un horizonte con un esquema id&#233;ntico a s&#237; mismo, acaso sea por las se&#241;ales, por las misivas de una costumbre inconciliable o una legitima incapacidad. Pero, ah&#237; tambi&#233;n, se encuentra el sujeto, que busca el l&#237;mite de esa renuncia de la que ya advirti&#243; Freud. El sujeto solitario frente a la maquinaci&#243;n y a la sistematizaci&#243;n, luchando por la supervivencia: por adaptarse. La subversi&#243;n, es una met&#225;fora del resto de un goce que no para de dar batalla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;VII.	&lt;i&gt;La Isla:&lt;/i&gt; representaci&#243;n social del sujeto confrontado con la angustia de muerte &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El dilema que se esconde detr&#225;s de La Isla (2005) sobre el tr&#225;fico de &#243;rganos pone al descubierto el valor contempor&#225;neo que adquiere la biotecnolog&#237;a frente al intento de evitaci&#243;n de la muerte. En el fondo, el fundamento de la replicaci&#243;n excesiva de los trastornos de ansiedad (detectable en esta &#233;poca) se puede rastrear, tal vez, en la percepci&#243;n de la muerte biol&#243;gica como evento atroz, que deber&#237;a evitarse a toda costa, en la b&#250;squeda de una supuesta infinitud. Aunque se asista, parad&#243;jicamente, a un fenecer en la inmediatez, en la vor&#225;gine de un ser que parece existir s&#243;lo para el consumo, bajo las leyes del mercado. Un problema nada menor emerge de estas premisas: si se ha de expandir la vida a costa de otro sujeto, en este caso, apropi&#225;ndose de uno de sus &#243;rganos, qui&#233;n ser&#225; ese sujeto-v&#237;ctima, acaso &#8220;objetivizado&#8221; por el mercado, y qui&#233;n ser&#225; el sujeto con derecho a evitar la muerte.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_342 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the_island.jpg?1754362459' width='500' height='273' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La transformaci&#243;n de sentido que esto conlleva es uno de los dilemas de la actualidad: &lt;i&gt;&#8220;Los desarrollos cient&#237;ficos y los avances tecnol&#243;gicos abonan maniqueamente la ilusi&#243;n de eternidad, embalsamando los cuerpos y extra&#241;ando a la vida del pulsar del tiempo&#8221;&lt;/i&gt; (Vega,2009:73). A partir de la medicalizaci&#243;n y la hospitalizaci&#243;n, la sociedad se enfrenta a un intento de aniquilaci&#243;n del acto p&#250;blico de morir y del miedo concomitante, intento que parece general el efecto inverso, pues, &lt;i&gt;&#8220;al contrario, ha dejado volver sinuosamente los antiguos salvajismos bajo la m&#225;scara de la t&#233;cnica medica. La muerte en el hospital, erizada de tubos, est&#225; a punto de convertirse en una imagen popular, mas terror&#237;fica que el transido o el esqueleto de las retoricas macabras&#8221;&lt;/i&gt; (Ari&#233;s,2011:685). En el intento de expulsi&#243;n, la muerte se intenta encubrir bajo el manto de terror que le provee la t&#233;cnica. La invisibilizaci&#243;n del moribundo, la lucha por soslayar el ritual de la angustia, en vez de humanizarla, trata de negarla. Huir de la muerte, es la tentaci&#243;n de Occidente. El encuentro del sujeto con su finitud &lt;i&gt;&#8220;retrocedi&#243; y dej&#243; la casa por el hospital: est&#225; ausente del mundo familiar de cada d&#237;a. El hombre de hoy, al no verla con la suficiente frecuencia y de cerca, la ha olvidado: se ha vuelto salvaje, y pese al aparato cient&#237;fico que la envuelve, crea m&#225;s trastornos en el hospital, centro de la raz&#243;n y la t&#233;cnica que en el dormitorio de la casa, centro de las costumbres de la vida cotidiana&#8221;&lt;/i&gt; (Ari&#233;s,2012:258).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La muerte no es un concepto invariante, sino que muta su definici&#243;n, su interpretaci&#243;n y su desarrollo a partir de cuestiones hist&#243;rico-culturales. Se encuentra atravesada por distintas configuraciones psicosociales, que signan experiencias distintas sobre el fenecer de lo uno, de lo otro y de la comunidad. La filosof&#237;a, la religi&#243;n, la historia, la ciencia, la pol&#237;tica, la econ&#243;mica, el arte, en fin, todo lo que hace a la cultura, son fuentes de transformaci&#243;n que interpelan la posici&#243;n del sujeto confrontado con la angustia del no-ser. Ari&#233;s muestra c&#243;mo, desde la disposici&#243;n resignada de la Edad Media hasta la angustia individualista del actual Occidente, la mirada a la muerte se ha ido transformando, acusada de creencias y construcciones sociales en absoluto universales. Fundamenta, en sus m&#250;ltiples investigaciones sobre el tema sombr&#237;o, elementos que ofrecen una mirada singular sobre la psicolog&#237;a: la evoluci&#243;n de la actitud del hombre enfrentado al fin de la vida (Ari&#232;s,2011).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy el sujeto se encuentra en situaci&#243;n de jaque frente a la necesidad de tramitaci&#243;n de la muerte. La posici&#243;n maquinal en la que el sistema lo sit&#250;a, el desarraigo de la muerte en la escena cotidiana, tiende a sumirlo en la ilusi&#243;n de una inagotable amplificaci&#243;n de la existencia, que se aproxima a las propuestas de quienes propagandizan la tecnociencia como un medio de expandir la sobrevida. El hecho no es casual: desde la industria vinculada a la actividad m&#233;dica hasta los sectores interesados en que el sujeto olvide que existe para algo m&#225;s que para el consumo se producen movimientos sist&#243;licos que &lt;i&gt;&#8220;manipulan la muerte, la cortan a rebanadas, &lt;&lt;donde&gt;&gt; el ser para la muerte, meditado desde siempre en las religiones y filosof&#237;as, se ha convertido en una especie de defecto t&#233;cnico contingente y temporal. Donde la muerte de un hombre es m&#225;s una impotencia contingente de la medicina, un accidente t&#233;cnico, por llamarlo de alg&#250;n modo que un destino necesario&#8221;&lt;/i&gt; (Hottois, 1991:58).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es bien conocido que la perplejidad y la angustia del sujeto ante la muerte, ante lo inevitable de su finitud, ha sido una preocupaci&#243;n del sujeto occidental desde sus or&#237;genes. El siglo XX cambia, como en todo el resto de sus manifestaciones, la mirada sobre el problema. Ya con Heidegger, del ser ante la muerte se transita a un ser para-la-muerte, no pudiendo ser entendida, la muerte s&#243;lo como un fin biol&#243;gico, sino como el fin de una vida incesante. &lt;i&gt;&#8220;Es cierto que el &#8216;exitus' no coincide con el concepto del fenecer&#8221;&lt;/i&gt; (Heidegger,2011:241). En la vida, el ser se interroga sobre la muerte y vive interpretando el fen&#243;meno de la facticidad, y afirma el fil&#243;sofo: &lt;i&gt;&#8220;El &lt;&lt;fin&gt;&gt; del estar en el mundo es la muerte&#8221;&lt;/i&gt;. Sin embargo, el ser-ah&#237; (&lt;i&gt;dassein&lt;/i&gt;) logra escaparse de la preocupaci&#243;n de morir, dado que la cotidianeidad le otorga otras preocupaciones. La angustia es inevitable, en tanto, &lt;i&gt;&#8220;la angustia ante la muerte es angustia &#8216;ante' el m&#225;s propio, irrespectivo e insuperable poder-ser&#8221;&lt;/i&gt; (Heiddeger,2011:251), diferenci&#225;ndose esta angustia del miedo a dejar de vivir. Indica Vattimo que &lt;i&gt;&#8220;la muerte es definida por Heidegger como la posibilidad permanente de la imposibilidad de todas las otras posibilidades m&#225;s ac&#225; de ella que constituyen la existencia. Estas posibilidades pueden ligarse en un &lt;i&gt;continuum&lt;/i&gt;, en un contexto m&#243;vil vivido como historia, s&#243;lo si no son absolutizadas, si el ser-ah&#237;, en otros t&#233;rminos, no asume ninguna de ellas como la &#250;nica y definitiva. Aquello que permite no absolutizar las singulares posibilidades &#8212;produciendo as&#237; una insuperable discontinuidad de la existencia&#8212; es la decisi&#243;n anticipadora de la propia muerte&#8221;&lt;/i&gt; (Vattimo,1992:75). Sin embargo, tanto el ser-para-la-muerte, la muerte como posibilidad permanente de la imposibilidad de todas las otras posibilidades, parece ser inaceptable, conscientemente, para el sujeto. De ah&#237; que, en un desarrollo m&#225;s profundo -que supera el objetivo de este recorrido-la actitud del sujeto del siglo XX de la que habla Ari&#233;s sea, casi, una consecuencia de lo que Heidegger postula, a&#250;n cuando el sujeto no sea consciente de ello.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La actitud que podr&#237;a tomar el sujeto en tanto ser-para-la-muerte (parte esencial del &lt;i&gt;dassein&lt;/i&gt;) es, en rigor, contrapuesta a la actitud del simple miedo a dejar de vivir. Este &#250;ltimo es la fuente de todos los miedos, y dar&#225; lugar a respuestas religiosas &#8211;sobre todo en el pasado- y a b&#250;squedas de infinitud desde la tecnolog&#237;a &#8211;cada vez m&#225;s en el presente. En definitiva, la ciencia -en este caso, representada por la biotecnolog&#237;a- estar&#237;a tomando su poder de la misma fuente de la que abrev&#243; la religi&#243;n. Y si la actitud del sujeto &#8211;como es previsible- es la del miedo a dejar de vivir, su representaci&#243;n del alcance de la biotecnolog&#237;a como medio para no dejar de vivir ser&#225; proporcional a lo que los medios masivos le trasmiten sobre los progresos -y posibles progresos- de esta disciplina. Si esta representaci&#243;n tiene lugar y es masivamente compartida, se acerca notablemente -como m&#237;nimo- a una clase espec&#237;fica de RS: las vinculadas con la suspensi&#243;n de la finitud a trav&#233;s de la tecnolog&#237;a. La angustia ante la muerte ser&#237;a en tal caso, en el sujeto occidental del siglo XXI, confrontada por la clase de representaciones sociales vinculada con eso que, cada vez m&#225;s, se acerca a la medicina y se aleja del milagro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las dos sociedades mostradas en &#8220;La Isla&#8221; permiten elucidar dos clases de representaciones sociales que, m&#225;s all&#225; de sus similitudes y diferencias al interior de la pel&#237;cula, reflejan sendas clases de representaciones que, contrapuestas, coexisten en vastos sectores de la sociedad occidental. Por una parte, las vinculadas con el darwinismo econ&#243;mico, la salvaci&#243;n individual con indiferencia de los otros y la tecnolog&#237;a como promesa de infinitud. Por otra, el secreto deseo de justicia, de hero&#237;smo y de lealtad. Secreto, y probablemente &#250;til para la identificaci&#243;n con los personajes, pero no necesariamente para la vida cotidiana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la propuesta va m&#225;s all&#225;. Independientemente de que los guionistas o el director hayan sido conscientes del hecho, no es menor la verificaci&#243;n de que Lincoln comenz&#243; a adquirir las habilidades y la memoria de su &#8220;original&#8221;, y la sim&#233;trica constataci&#243;n de que el resto de los clones seguir&#225; el mismo camino, lo que se explicita en la obra. De all&#237; que Merrick decida matar a todos los clones, y destruir la instalaci&#243;n, lo que s&#243;lo se evita por la intervenci&#243;n de Lincoln, Jordan y Laurent.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El hecho no s&#243;lo no es menor, es central. Se le est&#225; sugiriendo al espectador que los clones no son clones. Que su subjetividad no depende de s&#237; mismos, sino que, al cabo, ser&#225;n iguales en casi todos los aspectos a sus &#8220;originales&#8221;. Se invierten los t&#233;rminos de la ecuaci&#243;n: los clones, que deber&#237;an ser sujetos por derecho propio, pueden terminar percibi&#233;ndose como subsumidos en la misma trama social de la que salieron sus &#8220;originales&#8221;. Por una parte, esto acent&#250;a el rol homicida -o m&#225;s bien genocida- de Merrick y sus aliados. Por otra, aten&#250;a el efecto de considerar sujetos a esas creaciones biotecnol&#243;gicas. Hay una trampa intelectual, que resulta muy &#250;til para disipar las dudas del espectador. No se llega, siquiera, a la alegor&#237;a de Pinocho. Acaso a la sociedad actual, con su angustia frente a la finitud, le resultar&#237;a dif&#237;cil aceptar que, despu&#233;s de todo, si se puede pagar por ello, se tiene derecho al clon propio, sin importar que sea o no un sujeto. La subjetivizaci&#243;n vicaria de los clones no hace m&#225;s que eludir el problema de fondo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;VIII.	Conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la exposici&#243;n aqu&#237; realizada, basada en una s&#237;ntesis de nuestra investigaci&#243;n a&#250;n vigente, intentamos demostrar la existencia de una interacci&#243;n entre historia, tecnolog&#237;a y subjetividad. La misma, pensamos, resulta indispensable en el momento de analizar la forma en que el relato construido por el cine de ciencia ficci&#243;n tributa a los procesos que hacen a las representaciones sociales, en una doble v&#237;a que hace, a fin de cuentas, a la dial&#233;ctica permanente entre el reflejo de una representaci&#243;n social y la inducci&#243;n de la misma desde un discurso cinematogr&#225;fico que pretende especular con los procesos hist&#243;ricos, la imbricaci&#243;n tecnol&#243;gica, el futuro y el impacto que todo ello tiene en la humanidad. M&#225;s espec&#237;ficamente, esta investigaci&#243;n nos permiti&#243; Indagar, con el apoyo heur&#237;stico disponible, las representaciones sociales relativas al futuro &#8211;inmediato y mediato- que, en distintos momentos, circularon en las sociedades occidentales. Asimismo, pudimos relacionar lo anterior con el ritmo de implantaci&#243;n de las innovaciones tecnol&#243;gicas, tratando de detectar las claves que hacen a las posibilidades y los l&#237;mites del cine de ciencia ficci&#243;n, para reflejar las representaciones sociales de cada &#233;poca analizada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para finalizar, el estudio de las representaciones sociales nos permiti&#243; adem&#225;s, un abordaje intertextual y dial&#243;gico con distintas corrientes y disciplinas, en base a la expansi&#243;n pragm&#225;tica de su uso, que se inaugura con el advenimiento del concepto de Thematha desarrollado por Moscovici (2003) y vinculado al an&#225;lisis f&#237;lmico.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#034;El Origen&#034; fue estrenada en julio de 2010. La impresionante recaudaci&#243;n que se consigna tuvo lugar en s&#243;lo seis meses (fuente: imdb.com). Con 8 nominaciones, gan&#243; 4 premios Oscar. Lo cual no es un gran indicador, si no se lo relaciona con el hecho de haber recibido en total 102 nominaciones y 80 premios en diversos festivales y academias de todo el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n Asimov, para que un relato sea bueno como ciencia ficci&#243;n &#8220;tiene que haber... pruebas de que el escritor sabe de ciencia... basta con referencias casuales, pero las referencias tienen que ser correctas&#8221; (Asimov,1999:303-304). No es la opini&#243;n dominante en la actualidad. En &#8220;El Origen&#8221; no se cumple esta premisa (tal vez adrede). De hecho, se sabe que &#8220;se sue&#241;a a intervalos..., en el momento en que se llama dormir parad&#243;jico, que se caracteriza por los movimientos oculares... En el ser humano llega a invervalos de noventa minutos, y dura entre quince y veinte minutos&#8221; (Attali,2001:239-240). Esto ser&#237;a incompatible con un sue&#241;o continuo de diez horas. Casi en la misma l&#237;nea, el bi&#243;logo Michel Jouvet sostiene que, cuando el sujeto en la vigilia se encuentra sometido a una gran presi&#243;n derivada de la cantidad de interacciones con otros sujetos (algo habitual en centros densamente poblados), &#8220;el sue&#241;o parad&#243;jico es indispensable para... salvarguardar la prograci&#243;nincial [del sujeto] a trav&#233;s de una autoestimulaci&#243;n de las c&#233;lulas nerviosas (Nathan,2012:64-65,69). Hay muchos otros elementos, en la pel&#237;cula, incompatibles con los hallazgos de la psicolog&#237;a en torno al sue&#241;o. Lo que no evita que &#8220;El Origen&#8221; sea un excelente relato de ciencia-ficci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Carlos Abraham se refiere al texto literario. Sus postulaciones son igualmente aplicables a la trama cinematogr&#225;fica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;De hecho, en &#8220;Abre los ojos&#8221; se sugiere, quince a&#241;os antes que en &#8220;El Origen&#8221;, que el protagonista se arroje al vac&#237;o, desde una alt&#237;sima terraza, para despertar del sue&#241;o inducido en el que vive.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Se podr&#225; argumentar que hay sujetos que, en ocasiones, &#8220;saben&#8221;, dentro de un sue&#241;o, que est&#225;n so&#241;ando. Pero se trata de un hecho poco habitual, y que no parece incidir demasiado en lo que aqu&#237; se expone. No obstante, se est&#225;n cursando investigaciones sobre estudios experimentales sobre el tema, a fin de definir cu&#225;l es el porcentaje (por peque&#241;o que este sea) de estos sujetos.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El hecho de que Hipnos sea hermano gemelo de Tanatos, y que se trabaje tan detalladamente con la muerte como una forma de despertar del sue&#241;o sugiere que, acaso, Nolan estaba informado sobre el mito, y trabaj&#243; con sus derivaciones.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Los periodistas y fil&#243;sofos que vieron &#8216;el fin de la historia' en la ca&#237;da del imperio sovi&#233;tico erraron en su apreciaci&#243;n&#8221; (Hobsbawm,2005:18). No es &#233;ste el &#250;nico autor que destaca el hecho.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;As&#237;, &#8220;&lt;i&gt;para que una hip&#243;tesis, a&#250;n la m&#225;s descabellada, pertenezca a la ciencia ficci&#243;n, tiene que estar expuesta de un modo convincente, &lt;i&gt;como si&lt;/i&gt; fuese una hip&#243;tesis cient&#237;fica&lt;/i&gt;&#8221; (Capanna,1990:17. El subrayado es nuestro). En esto coinciden todos los te&#243;ricos de la ciencia-ficci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En este sentido, es inevitable se&#241;alar que, si bien los ricos de New Greenwich parecen detentar el poder, quienes realmente estar&#237;an m&#225;s cerca del poder son los due&#241;os de la biotecnolog&#237;a que hace posible todo el dispositivo psicosocial desplegado en la pel&#237;cula. Nada se nos dice ellos. Lo que es una forma de decirnos todo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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