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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Antichrist</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Antichrist</link>
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		<dc:date>2018-05-12T22:23:52Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Gerardo Battista</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This paper invite us to think this film as a version of the original sin like a reference of the female &lt;i&gt;jouissance&lt;/i&gt;. The Antichrist is a universe where everything crumbles, and the movie let us see hate, horror, and contempt towards the radicalness of the Other sex.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Female &lt;i&gt;jouissance&lt;/i&gt; | Ravage | True woman&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-5-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 05 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Anticristo' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Anticristo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Anticristo</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Anticristo</link>
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		<dc:date>2018-04-22T23:02:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Gerardo Battista</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente ensayo propone pensar el film como una versi&#243;n del pecado original que el di-rector realiza tomando como referencia el goce femenino. Siendo el Anticristo un universo en el que todo se desmorona, la pel&#237;cula da a ver el odio, el horror y el desprecio hacia lo radical del Otro sexo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Goce femenino | Estrago | Verdadera mujer&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Antichrist' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-5-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 05 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Escuela de la Orientaci&#243;n Lacaniana&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La pel&#237;cula est&#225; estructurada como una novela: un pr&#243;logo, cuatro cap&#237;tulos y un ep&#237;logo. &#8220;Anticristo&#8221; es una palabra usada por el ap&#243;stol Juan para anunciar el fin de los tiempos ante la presencia del adversario decisivo de Cristo. El film est&#225; plagado de met&#225;foras con alusiones b&#237;blicas en las que el sentido religioso estalla ante lo inadmisible de lo femenino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eva es quien incita a Ad&#225;n a morder el fruto prohibido del &#225;rbol de la ciencia del bien y del mal, desobedeciendo la norma que Dios-padre hab&#237;a establecido en Ed&#233;n. Lugar donde hab&#237;a puesto Dios al hombre despu&#233;s de haberlo creado a partir del polvo de la tierra. Esta historia transcurre all&#237; y, como veremos hacia el final del film, el director &lt;i&gt;realiza&lt;/i&gt; su propia versi&#243;n del pecado original.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Anticristo, &#191;la Medea de Lars von Trier?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El goce femenino es lo que le permite a Lacan en &lt;i&gt;El seminario 20&lt;/i&gt; situar al goce en tanto real. Una mujer en posici&#243;n femenina implica &#8220;el ser no toda en la funci&#243;n f&#225;lica no quiere decir que no lo est&#233; del todo. Est&#225; de lleno all&#237;. Pero hay algo m&#225;s&#8221; (Lacan, 1972-1973 [1992], p. 90): la relaci&#243;n con la falta en el Otro. Por ello, una mujer en posici&#243;n femenina est&#225; en el no-todo como no-toda. Si una mujer pierde el relevo f&#225;lico y se relaciona s&#243;lo con la falta en el Otro, est&#225; el riesgo de que se extrav&#237;e. Este estrago no se condice con la cara f&#225;lica de reivindicaci&#243;n articulada al deseo materno, sino con la ausencia de l&#237;mite. Es por ello que la vertiente estrago del goce femenino podemos relacionarla en el acto de una verdadera mujer. El estrago no es materno, es femenino. Lo estragante de una madre es lo que aparece de verdadera mujer en ella, un ejemplo de ello es Medea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomando a este personaje mitol&#243;gico, su nombre proviene del griego y significa &#8220;la mujer que planea y conspira&#8221;. Mitad diosa, mitad humana, es hija de Aeetes (el Sol) y de Ydia (la hija del Oc&#233;ano). Cuando la acci&#243;n comienza, Medea, que vive en Corinto con Jas&#243;n y sus hijos, aparece como aquella que ha hecho todo por ayudar a su amado a alcanzar el famoso vellocino de oro: ha traicionado a su padre y a su patria, ha asesinado a su hermano, ha persuadido a las hijas de Pelais de que maten a su propio padre. Sin embargo, nada de esto habr&#225; de impedir que Jas&#243;n, un buen d&#237;a, le anuncie que la deja para casarse con la hija de Creonte, el rey de esa tierra. Medea queda devastada por su propia pasi&#243;n ilimitada. Los votos que le fueron ofrendados se han perdido junto con su honor, desaparecido para siempre m&#225;s all&#225; del Hellas. Sin un hogar paterno en el cual refugiarse en su infortunio, ella sabe que ha sido no s&#243;lo deshonrada, sino humillada. Matar a Jas&#243;n hubiera sido demasiado simple. Lo que ella elige es replicar la elecci&#243;n de Jas&#243;n: si &#233;l ama a sus hijos al extremo de sacrificarla por ellos, ella sacrificar&#225;, a su vez, a los hijos que ama, as&#237; como, a su nueva esposa, aquella destinada a dar a Jas&#243;n otros hijos. Es de este modo que ella lo despoja de las dos cosas m&#225;s preciadas para &#233;l; sabe que con ello le inflige una herida mortal. Es en esa coyuntura, que Miller (1993; pp. 90-91), plantea c&#243;mo el punto donde lo que en ella se relaciona a la mujer arrasa con su posici&#243;n de madre, donde se extrema y se muestra al desnudo aquello que acecha m&#225;s all&#225; de la madre. Con esta acci&#243;n sale de su letargo doloroso para volver al mundo, pero es un mundo retirado del universo simb&#243;lico, ya no hay palabras que hagan l&#237;mite a la sangre. Ella act&#250;a desde un lugar de minusval&#237;a, haciendo de su desamparo y desesperanza un arma mortal. Medea encarna esa dimensi&#243;n de radical alteridad que Lacan define como el acto de una &#8220;verdadera mujer&#8221; (Lacan, (1958 [2002]), p. 723). Acto que sacrifica el tener f&#225;lico, cuya satisfacci&#243;n es golpear eso que era lo m&#225;s esencial para el ser del otro, como para quien lo hace. Acto de una verdadera mujer que nos devela la genuina venganza femenina. Si el sujeto femenino ya ha perdido todo y no tiene nada que proteger, se encuentra en la posici&#243;n estructural del amo. La voluntad despreciada como insensatez, el capricho, se encuentra del lado de la mujer. Hay una funci&#243;n err&#225;tica en la voluntad de la mujer, de la cual gozan. As&#237; lo reconoce Lacan cuando habla del Deseo de la Madre. El Deseo de la Madre es el capricho, es decir, la voluntad sin reglas, mientras que el Nombre-del-Padre es la autoridad, pero en la medida en que depende de reglas. Y por eso hay un desfasaje: el hombre, amo-siervo, se inscribe en el discurso del amo; los amos hombres son siempre solamente amos de siervos, son falsos amos, como lo denunci&#243; Nietzsche. Mientras que la dominaci&#243;n femenina se desprende de un discurso hist&#233;rico, es decir, de una posici&#243;n de un amo sin reglas que denuncia al falso amo, &#233;l mismo siervo de las reglas (Miller, 2006).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_359 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/1-3.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/1-3.jpg?1754362401' width='500' height='224' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula se inicia con una larga secuencia en blanco y negro. Una pareja tiene sexo, mientras que su peque&#241;o hijo, Nick, cae por una ventana y muere en el momento en que la mujer alcanza el cl&#237;max sexual. La pareja parental no tiene nombre propio, s&#243;lo tienen nombres los personajes ausentes. Nos anticipa la presencia de un goce &#8220;con domicilio desconocido&#8221; (Lacan, 1957-1958 [1999], p. 201).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ella pasa un mes en el hospital, mermada en el dolor. &#201;l, psiquiatra, decide tomar a su cargo el tratamiento de su mujer. En esta coyuntura llegan a Ed&#233;n. &lt;br class='autobr' /&gt;
El Anticristo es un universo en el que todo se desmorona. Se desploma el ni&#241;o y poco despu&#233;s lo har&#225; la madre, as&#237; como las ramas de los &#225;rboles, un pich&#243;n de p&#225;jaro, centollas en el tejado, en planos de resonancias inquietantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las tres mendigas portadoras de tristeza, dolor y desesperaci&#243;n &#8212;que nombra a los cap&#237;tulos del film&#8212; son figuras femeninas, as&#237; como las tres especies animales que aparecen son hembras: la cierva, que carga en la matriz a su cr&#237;a muerta; la zorra que se desgarra el vientre mientras exclama &#8220;reina el caos&#8221;; y el cuervo, tras devorar la cabeza de su pich&#243;n termina atacando a un hombre.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_360 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/2-4.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/2-4.jpg?1754362401' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La protagonista dice que la naturaleza es el reino de Sat&#225;n y que la mujer es esclava de su naturaleza. Esto resuena con uno de los significados de &#8220;Ed&#233;n&#8221;: palabra hebrea de origen acadio que significa &#8220;placer&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#201;l encuentra los estudios de tesis sobre feminicidio de su esposa, fotos de las cazas de brujas y libros llenos de art&#237;culos y notas sobre temas mis&#243;ginos, en los que su escritura se vuelve m&#225;s fren&#233;tica e ilegible a cada p&#225;gina. Al tiempo que el clima se torna lumbre y s&#243;rdido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#201;l estudia el informe de la autopsia de Nick, que establece que los huesos de ambos pies del ni&#241;o se han deformado de manera extra&#241;a. Encuentra fotograf&#237;as de aquel con el calzado puesto en el pie contrario. En ese momento el personaje femenino lo ataca repentinamente, acus&#225;ndolo de planear abandonarla. Desnud&#225;ndolo y mont&#225;ndose sobre &#233;l, tritura sus test&#237;culos con un bloque de madera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un &lt;i&gt;flashback&lt;/i&gt; al pr&#243;logo, muestra que, lo que en una primera secuencia era un ni&#241;o que cae accidentalmente y una madre inmersa en el dolor, ahora se resignifica. Mediante un cambio de &#225;ngulo y la incorporaci&#243;n en el montaje de un &lt;i&gt;raccord&lt;/i&gt; de mirada que une en dos planos sucesivos a la madre, en pleno cl&#237;max sexual, mientras observa a su hijo trep&#225;ndose sobre el escritorio cerca de la ventana, convirti&#233;ndolo as&#237; en un infanticidio. En &lt;i&gt;La Interpretaci&#243;n de los sue&#241;os&lt;/i&gt;, cuando Freud (1900) cuando evoca las tres variedades de los sue&#241;os t&#237;picos ubica al infanticidio como un crimen espec&#237;ficamente femenino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al comienzo del film Ella ve en un sue&#241;o, al modo de una radiograf&#237;a, su propio cuerpo fragmentado. No es un goce ni parcial, ni localizado, ni contable como el que responde al goce del &#243;rgano. Se trata de un goce que la arrastra. Ella intenta librarse err&#225;ticamente de ese goce a trav&#233;s del sexo, del uso del goce f&#225;lico. As&#237; como le pide a su marido que la golpee durante las relaciones sexuales, al modo de un llamado a hacerse marcar por el falo, el cual proporciona coordinadas imaginarias-simb&#243;licas, es decir, un ser en el mundo. Asimismo, a trav&#233;s de la ablaci&#243;n del pasaje al acto se produce un corte en lo real del cuerpo de su cl&#237;toris intentando mitigarlo. Nada logra negativizar ese goce que invade su cuerpo y la domina.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_361 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/3-2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/3-2.jpg?1754362401' width='500' height='212' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El &lt;i&gt;film&lt;/i&gt; concluye con el ep&#237;logo, llamado el desenlace y la resoluci&#243;n del conflicto, donde el montaje de la mortificaci&#243;n f&#225;lica &lt;i&gt;representado&lt;/i&gt; por el pecado original precipita la &#250;ltima secuencia: &#201;l, luego de matar a su mujer, &lt;i&gt;realiza&lt;/i&gt; el mordisco del fruto. Abandona el Ed&#233;n, rodeado de mujeres, todas Una, con lo irrepetible y singular de sus rostros borrados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Algunas consideraciones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lars von Trier en una entrevista dir&#225; que los espectadores tendr&#225;n que adivinar qui&#233;n es el anticristo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film &lt;i&gt;da a ver&lt;/i&gt; el odio, el horror y el desprecio hacia lo radical del Otro sexo, tal como el padre del psicoan&#225;lisis nos ense&#241;&#243; en &lt;i&gt;El tab&#250; de la virginidad&lt;/i&gt; (Freud, 1918 [1917]). Cuesti&#243;n que insiste en la filmograf&#237;a de este director y que en algunas secuencias de este &lt;i&gt;film&lt;/i&gt; la violencia descarnada hacia y de la mujer encubre una misoginia, evidenciando que el anticristo para Lars von Trier es la mujer. A quien concibe como el germen del mal. Ello no refiere a la posici&#243;n femenina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El inter&#233;s de esta pel&#237;cula es que &lt;i&gt;presenta&lt;/i&gt; un goce envuelto en su propia contig&#252;idad que no ha sido tocado por la l&#243;gica edipo-castraci&#243;n. Por ello, es un &lt;i&gt;film&lt;/i&gt; dif&#237;cil de ver. Desde la perspectiva del psicoan&#225;lisis lacaniano, podemos plantear, que &lt;i&gt;Anticristo&lt;/i&gt; ser&#237;a un goce imposible de negativizar por la norma f&#225;lica del Dios-padre. Es por ello que las ficciones neur&#243;ticas como las religiosas, entre otros artificios, son intentos de arregl&#225;rselas con el goce femenino. Lars von Trier nos ense&#241;a a trav&#233;s de su propia versi&#243;n sobre el pecado original que el goce femenino es el punto de partida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Barros, M. (2011). &lt;i&gt;La condici&#243;n femenina&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Grama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1958 [2002]) &#8220;Juventud de Gide o la letra y el deseo&#8221; en &lt;i&gt;Escritos&lt;/i&gt; 2, Buenos Aires: Siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1957-1958 [1999]) &#8220;Las formaciones del inconsciente&#8221; en &lt;i&gt;El Seminario de Jacques Lacan. Libro&lt;/i&gt; 5. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1972-1973 [1992]) &#8220;A&#250;n&#8221; en &lt;i&gt;El Seminario de Jacques Lacan. Libro&lt;/i&gt; 20. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.-A. (1993). &lt;i&gt;De Mujeres y Semblantes&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Cuadernos del Pasador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.-A. (2006). &#8220;Mujer coraje&#8221;. En: &lt;i&gt;AMP Blog&lt;/i&gt;. Disponible en: &lt;a href=&#034;http://ampblog2006.blogspot.com.ar/2010/11/jacques-alain-miller-pagina12.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://ampblog2006.blogspot.com.ar/2010/11/jacques-alain-miller-pagina12.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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