Anticipo cinematográfico [pp. 73-74]
América: Lo actual del trauma
Pachamama | Juan Antín | 2018
Lucía Amatriain

Universidad de Buenos Aires, Argentina

lu.amatr@gmail.com

Telupaï es un niño de diez años que vive en un pueblo en la cordillera de Los Andes y que anhela convertirse en chamán. Para ello emprende junto a su amiga Naïra un viaje por tierras inexploradas de riesgos acechantes. Van en busca de un tótem perdido que es de gran valor ceremonial para su pueblo. La Pachamama es ese tótem que los protege y que ha sido confiscado por los incas. Esta búsqueda lleva a los protagonistas hacia Cuzco, la capital del imperio, asediada por los conquistadores, de manera que allí se yuxtaponen la conquista de los incas y la de los españoles.

Para saber más deberemos esperar a junio, cuando se estrene Pachamama, el film de animación del director argentino Juan Antin. La película se presentó en París en diciembre de 2018 y está nominada por los Premios César del cine francés como mejor film animado. Netflix ha adquirido los derechos de su distribución por lo que se auspicia una audiencia global.

Un detalle importante: Telupaï es egoísta y vanidoso y Naïra sabia pero sumisa. La propuesta del film es que ambos personajes evolucionen en una dinámica que comprende también a la Pachamama. Ante la imposibilidad de saber cómo era la música precolombina, ya que no hay registros escritos, la banda sonora fue grabada con instrumentos precolombinos originales ofreciendo la impresión de que los gritos de las aves o el ruido del viento se fundan en la música. La canción Somos la nueva tierra ha sido escrita por el propio director, Juan Antin, quien sostiene que la película explora los misterios de la música y la forma del universo sonoro precolombino ya que aquellas culturas consideraron a lo sonoro como puerta de entrada a los demás mundos.

¿Puede el cine tramitar aquello no simbolizado por la historia universal? ¿Mantiene alguna actualidad la enseñanza occidental acerca del 12 de octubre como la fecha en que Colón y su tripulación “descubrieron” el continente americano y exportaron así la civilización, la religión y el progreso europeo? ¿Tiene sentido seguir pensando al nativo, devenido “indio-salvaje” a partir de la nominación canónica? En aulas, costumbres y monumentos se homenajea el exterminio y la explotación de recursos naturales. En este marco, Antin señala que el film surgió como una respuesta que apunta a los más jóvenes con la necesidad de transmitir otra versión. Cabe recordar aquí la reflexión de Eduardo Galeano: “En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y lo vestido, y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.

Al subvertir la lógica del descubrimiento, Galeano enfatiza la evidencia traumática del evento que adquiere así carácter disruptivo. La categoría de trauma resulta imprescindible entonces, para comprender la temporalidad en juego, el quiebre identitario, el resultado del encuentro con lo desconocido, con el exterminio, el exceso y la pérdida cultural.

La Pachamama es una deidad venerada, justamente por ser generadora de la vida, símbolo de fecundidad por su capacidad de producir plantas, animales, alimentos y otros medios de subsistencia del ser humano. Los orígenes de este culto se remontan a la época preincaica.

A diferencia de la actualidad, donde se explotan los recursos de la tierra hasta agotarlos, el apego a la ecología es inherente a la cultura de los pueblos nativos americanos. Para ellos, no había separación entre los seres y el mundo. La humanidad era un todo y el modo de vida se basaba en un círculo virtuoso con la naturaleza que podía durar eternamente. Es interesante pensar la responsabilidad ecológica en relación al contrapunto entre la visión espiritual de la tierra y la visión materialista, la explotación y la búsqueda de riqueza.

Los nativos americanos, arrasados en su propia tierra, viven exiliados. El lenguaje mismo no resulta una señal de identidad, un ordenamiento simbólico y pasa a inscribirse como una marca de la catástrofe. ¿Qué ocurre cuando un nativo renuncia a su lengua y empieza a “civilizarse”? El sujeto queda en un punto de desamparo primordial.

La narrativa cinematográfica permite y compromete al espectador a apropiarse de la historia para pensarla y analizarla en un sentido diferente. Pachamama propone abrir debates sobre las posibilidades y los límites de la escritura de una experiencia, en un intento sublime por tramitar aquello que se presenta como actual, no simbolizado.



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